El video que más polémica ha generado en La India:
lunes, 22 de septiembre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
sábado, 20 de septiembre de 2008
lunes, 15 de septiembre de 2008
Cocina cochina conchina
Pene de buey
En Cochina, algunos hombres creen que comiendo penes (¡comida de polla!) de distintas clases de animales, como tigres, bueyes o perros, pueden incrementar su potencia sexual. Tampoco hay que reprochárselo, si los sementales, por estos lares, degustan rabo de toro en el inodoro.

Feto de pato
Se prepara en el momento previo a que el feto rompa el cascarón. Imprescindible en el desayuno filipino. ¡No esperes a que el pato se haga paté!

Sangre de serpiente
Otro sabroso afrodisíaco para chinos, malayos y tailandeses. Hasta se enzarzan en discusiones sobre cuál es la más efectiva. La cobra suele ser la preferida, o en su defecto, cualquier otra de sierpe venenosa. En algunos bares y restaurantes mezclan la sangre con alcohol (kalicobra), pero en otros lugares mantienen a las serpientes vivas y en cautividad, perforándoles la cola para que el cliente pueda sorber su sangre directamente.

Arañas gigantes a la parrilla
Son muy apreciadas en las casas de Camboya, que aprovechan para comerlas como aperitivo a cualquier hora.

Larvas de abeja
Delicatessen tradicional china, con grandes propiedades nutritivas y curativas (bajar la presión arterial, prevenir constipados y curar el lumbago, entre otras muchas panaceas).

Cacafé
Qué mejor de postre que el Kopi Luwak, a base de granos de café digeridos y defecados por la civeta palmera asiática, mamífero campestre. Típico de Java, Indonesia, Filipinas y Timor Oriental. En Vietnam optan por una variedad hecha con caca de ardilla.
En Cochina, algunos hombres creen que comiendo penes (¡comida de polla!) de distintas clases de animales, como tigres, bueyes o perros, pueden incrementar su potencia sexual. Tampoco hay que reprochárselo, si los sementales, por estos lares, degustan rabo de toro en el inodoro.

Feto de pato
Se prepara en el momento previo a que el feto rompa el cascarón. Imprescindible en el desayuno filipino. ¡No esperes a que el pato se haga paté!

Sangre de serpiente
Otro sabroso afrodisíaco para chinos, malayos y tailandeses. Hasta se enzarzan en discusiones sobre cuál es la más efectiva. La cobra suele ser la preferida, o en su defecto, cualquier otra de sierpe venenosa. En algunos bares y restaurantes mezclan la sangre con alcohol (kalicobra), pero en otros lugares mantienen a las serpientes vivas y en cautividad, perforándoles la cola para que el cliente pueda sorber su sangre directamente.

Arañas gigantes a la parrilla
Son muy apreciadas en las casas de Camboya, que aprovechan para comerlas como aperitivo a cualquier hora.

Larvas de abeja
Delicatessen tradicional china, con grandes propiedades nutritivas y curativas (bajar la presión arterial, prevenir constipados y curar el lumbago, entre otras muchas panaceas).

Cacafé
Qué mejor de postre que el Kopi Luwak, a base de granos de café digeridos y defecados por la civeta palmera asiática, mamífero campestre. Típico de Java, Indonesia, Filipinas y Timor Oriental. En Vietnam optan por una variedad hecha con caca de ardilla.
domingo, 14 de septiembre de 2008
"Tengo miedo", Pablo Neruda
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita.
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita.
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
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